martes, 2 de mayo de 2017

Contraste entre: imaginación y fantasía.

La imaginación kantiana tiene el valor de facultad o de actividad cognoscitiva. Ello implica una conciencia del sujeto en la elaboración u ordenamiento de imágenes y percepciones. De tal manera, puede decirse que la imaginación guarda un estrecho nexo con el conocimiento o con las facultades que lo producen. En tal caso el vocablo "imaginar" no podría homologarse con "fantasear" en el sentido de hacerlo sin ninguna base real”. (Roberto Cañas Quirós. Obra: La imaginación y las ideas estéticas en la filosofía de Kant. Cap. La imaginación reproductora como facultad psicológica)
Introducción.
Este tema define conceptual y prácticamente dos actividades psicológicas distintas que en el lenguaje usual se consideran sinónimas. Desde el auto-conocimiento, el estudiante precisa distinguir tanto racionalmente como a través de la vivencia personal las diferencias existentes entre la imaginación y la fantasía. Cada una de ellas son expresiones que emanan de estados opuestos de la conciencia. La imaginación es una facultad de la Esencia que se cimienta sobre dos pilares: la realidad y el impulso creador. En sí misma, esta es una manifestación de la inteligencia que se despliega por la propia conciencia de modo intencional y dirigido. En la existencia de todo ser humano esta cualidad es muy importante. A través de ella, el individuo resuelve problemas, construye, inventa, crea, toma iniciativas inéditas y acertadas, concibe dispositivos nuevos, etc. De igual manera ocurre en el ámbito del conocimiento de sí. La imaginación creadora y la meditación permiten al alumno conectar con su propia realidad interior, abrir la puerta de la inspiración y captar los hechos desde una perspectiva objetiva.
Opuestamente, la fantasía es una actividad mental que recurre a la memoria y se vincula a los dos primeros estados de conciencia: Eikasia y Pistis. Algunas veces esta actividad es voluntaria y, otras muchas, no lo es tanto. La fantasía se desenvuelve de modo automático sin un real control del sujeto que inconscientemente la provoca. La personalidad suele acudir a esta por diferentes causas que se analizarán en este texto. El ego apela a la fantasía sin que uno pueda evitarlo. Esto sucede con agregados psicológicos como el miedo. Muchas personas sienten y proyectan sobre la pantalla mental todo tipo de desastres y calamidades que las alejan de la realidad y les producen sufrimiento. Siendo la imaginación y la fantasía dos manifestaciones de diferente naturaleza, la confusión por parte del estudiante le impide reconocer la expresión de su propia conciencia y discernirla del ego. Otro punto relevante es que la imaginación es la vía de entrada a la inspiración e intuición; ambas capacidades se relacionan directamente con los dos centros superiores del organismo. A continuación se desarrollan ampliamente estas divergencias entre ambos conceptos y las consecuencias que acarrean esta algarabía entre ellos.
Definición de los términos.
La palabra imaginación proviene de “imagen” y esta del latín “imago”, que significa retrato, imitar o copiar. Este vocablo transmitía la idea de representación en un espejo de un retrato o una réplica de un objeto real, en este caso, en la mente. Asimismo, este término acarrea en la filosofía clásica la afirmación que todo lo que uno ve es una imitación o reproducción mental de lo que ya existe. En este sentido se define como imaginación reproductiva.
El DRAE, entre otras acepciones que se confunden con la fantasía, define imaginación como “la facultad del alma que representa las imágenes de las cosas reales o ideales”. Para el auto-conocimiento, imaginar es “ver lo real”. Más adelante, el texto desarrollará y matizará esta afirmación pero para encuadrar la idea se expone un sencillo ejemplo. Un arquitecto recibe el encargo de diseñar un puente, el cual precisa imaginarlo antes de construirlo. Para ello, este necesita estudiar a fondo el informe técnico que realiza el ingeniero civil sobre el terreno donde este se edificará. Esto significa que el arquitecto restringe su proyecto a las condiciones del lugar y leyes físicas. Es decir, este evalúa la distancia, los vientos, la estructura y actividad sísmica del terreno, los materiales a emplear, la carga a soportar, la fuerza de la gravedad, etc. El diseño del puente imaginado se ajustará a las condiciones reales. Del mismo modo que el proyecto se originó primero en su mente, después realizó unos bocetos y, finalmente, unos planos. En todo este proceso creador el profesional recurrió a su “capacidad de imaginar la realidad” del puente que anhelaba construir. Este ejemplo, enseña como este se inicia con la imaginación reproductiva del lugar hasta alcanzar el objetivo anhelado de colocar el puente a través de la imaginación creadora.
“Distíngase entre la imaginación intencional y la imaginación mecánica. La imaginación intencional es el traslúcido que nos permite a nosotros ver las grandes realidades de los mundos internos. La imaginación mecánica es la fantasía, está formada con los desechos de la memoria”. (Las facultades del Hombre. Cap. La fe consciente)
El vocablo fantasía procede del latín “phantasia” y esta a su vez del griego. Su raíz etimológica se relaciona con “Phantasos[1]”, dios encargado de producir visiones en los sueños. Divinidad de las apariencias. Asimismo del verbo “phainos” que significa aparecer a la vista de modo pomposo o irreal. Existen diferentes definiciones de esta palabra según uno consulte un diccionario u otro. Para respetar el origen etimológico del término fantasía y evitar asimilarlo al vocablo imaginación se obtienen las acepciones siguientes[2]:
1.“Idea, historia, cosa o percepción falsa de la realidad que solo existe en la mente de quien la produce”.
2. “ Facultad de la mente para reproducir en imágenes cosas inexistentes o de idealizar las reales”.
El auto-conocimiento evidencia esta distinción clara entre ambos términos con respecto a su relación con la realidad. La primera, se confina a esta, en cambio, la segunda se aleja de ella. En estos estudios, la fantasía es el producto de la identificación y refleja el estado inconsciente que la persona acarrea en el momento de ejercerla. Esta junto a otros términos como ilusión, ensueño, alucinación, espejismo, quimera,… son sinónimos de sueño de la conciencia. Todos forman el conjunto de las múltiples evocaciones, proyecciones, expresiones,… del subconsciente. La fantasía es uno de los pilares del sufrimiento humano porque este asume lo irreal como verdad. No cabe duda que esta conlleva, antes o después, el desengaño, la caída libre en el plano de los hechos a quien la práctica asiduamente. En el ámbito psicológico es un grave error estimularla debido a que se convierte en un hábito de la personalidad y el ego estructura sus deseos, planes, ambiciones,… a través de ella. La fantasía es una enfermedad lenta, imperceptible, que invade todos los centros y, finalmente, se hace incontrolable por la misma persona que la provoca. Muchos trastornos de tipo psicológico es benefician de esta confusión o alteración de la realidad en la mente de la persona que la sufre. Esta alteración de la verdad es fantasía que proviene del subconsciente.
“Hemos tratado a personas que sufrían desequilibrios psicológicos por haber traspasado demasiado a menudo la línea entre imaginar y fantasear”. (Jesús Jiménez, psicólogo clínico y María Ibáñez, psicoterapeuta. Extracto del articulo publicado en “El Huffington post”, el día 28 de agosto de 2016)
De este modo es necesario reflexionar sobre este hábito o mecanismo que todos los seres humanos cultivan y empezar a observarlo detenidamente. Si uno está presente, capta este proceso dentro de sí mismo tanto en la vida cotidiana como en la práctica de la meditación. La fantasía requiere un estudio profundo en el ámbito psicológico. Elementos subjetivos como: el miedo, la envidia, el orgullo, los celos, la ambición, etc. utilizan esta poderosa herramienta. Asimismo, la personalidad establecida en el segundo estado de conciencia tiende a ejercerla con facilidad, escapándose de la realidad cuando esta última no le conviene a uno. A continuación se analiza ciertas características de este proceso psíquico.
La fantasía o imaginación mecánica, características, ejemplos.
La fantasía es un grave obstáculo para el desarrollo interior puesto que cubre con un manto de irrealidad y auto-engaño tanto los hechos como las causas íntimas que los provocan. La ignorancia justifica esta actitud, la engrandece y asimila a la imaginación creadora. La fantasía y la ilusión[3] son estimadas y alentadas en muchos sectores sociales y económicos. La industria cinematográfica, de la moda, de los juegos de azar, de los videos juegos, de la música, del deporte televisivo, de las nuevas tecnologías, etc. se erigen como factores físicos de evasión de la realidad. Debido a la carencia de conciencia, el individuo se identifica con la publicidad, las apariencias y los fenómenos del momento los cuales son estímulos que alimentan esta costumbre.
El problema de la fantasía en el ser humano es que levanta unos cimientos psicológicos falsos sobre diversos aspectos de la existencia y de sí mismo. En consecuencia, esta se caracteriza por ignorar o huir de lo verdadero, de lo que es. También se le denomina imaginación mecánica porqué se produce de modo inconsciente y, en muchas ocasiones, sin un debido control ni voluntad por parte de la persona.
Cuadro de texto: “La imaginación es más importante que el conocimiento”. (Albert Einstein)

El primer impedimento para comprender las consecuencias de esta conducta es uno mismo. Mucha gente está arraigada a este proceso que le permite seguir con su vida presente proyectándose hacia un próximo futuro que, en muchos casos, nunca llega. De igual manera, uno lo práctica hacia el pasado, donde sus más añorados recuerdos están siempre presentes y diluyen el ahora.
Otro aspecto de la fantasía es que facilitad una imagen de sí mismo que no siempre corresponde con lo que uno es como Esencia. Es muy común que la personalidad se otorgue cualidades humanas que, en realidad no posee, y niegue defectos y carencias de tipo ético y psicológico que sí acarrea. Este proceso del ensueño se observa claramente en los demás pero es más difícil percibirla en uno mismo.
“Uno se puede sentir genial, capaz de dominar el mundo, con chispeante intelectualidad, está convencido. Mas si se viera en su crudo realismo, si descubriera que lo que tiene en su personalidad no es propio, sino ajeno;… Pocos son los que tienen el valor de desnudarse ante sí mismos, para verse tal cual son. Cada cual ha proyectado alguna forma de su fantasía sobre sí mismo,…”  (Psicología del trabajo interior. Cap. Imaginación y fantasía)
Fantasía e ilusión son:
Ø   Pensar y sentir de sí mismo algo que no corresponde con la realidad. Muchas personas tienen una imagen de sí misma alejada de los hechos. Esto se observa fácilmente en los demás pero uno no percibe la fantasía que acarrea sobre sí mismo.
Ø Estar en un lugar pero sentir y pensar en otro, de modo que uno no vive el instante presente. Por ejemplo, el sujeto se halla en su trabajo pero piensa en su novia o en sus hijos, en un problema económico, etc.
Ø   Hallarse ante una persona pero sentir y pensar en otra.
Ø  Estar en un bosque, en una ciudad, una fiesta,… y compararlo con otro que uno vio o disfrutó en el pasado.
Ø Que una persona le declare continuamente su amor a la pareja pero los hechos demuestran todo lo contrario. Es fantasía en ambos casos porque cada uno de ellos así lo cree. No obstante, cuando se derrumba la estructura psicológica de la ilusión sobreviene el desencanto.
Ø  Pensar que los problemas se solventan solos con el tiempo sin que uno aporte un esfuerzo y su inteligencia para colaborar en su solución.
Ø    Asumir como realidad el “cuento de la lechera” y llevarlo a la práctica en la existencia.
Ø  Ser atendido en algún comercio, servicio, etc. por una persona del sexo opuesto con amabilidad y pensar que esta trata de establecer una relación sentimental con uno.
Ø    Depositar la propia felicidad en los demás porque harán lo que uno anhela.
Ø  Imitar a un ídolo o alguien que le fascina a uno, adoptar su imagen, conducta, etc. y pensar, sentir, que uno es semejante a él, diluyendo su propia identidad.
Ø   Etc.
Estos ejemplos muestran la gran vaguedad que la fantasía y la ilusión acarrean porque carecen de los valores humanos que se le atribuyen. Por ejemplo, en diferentes ámbitos, incluyendo la disciplina de la psicología, se le otorga a la ilusión la cualidad de la esperanza. Esto acarrea una grave confusión al individuo debido a que esta última es un atributo de la Esencia la cual se basa en el presente; en un estado superior de la conciencia; en la confianza que le inspira sus propias cualidades y el conocimiento que se tiene de la realidad. Cada término denota una actitud psicológica bien definida. La esperanza concreta una acción sensata que encamina las consecuencias que los mismos hechos revelan. Esta es confiar en que uno tendrá una buena cosecha porque la siembra se elaboró con respeto a los principios básicos de la agronomía. Si, más adelante, sobreviene una catástrofe natural, es normal que el agricultor se afligirá. Aunque esto no lo conducirá a la desesperación ni perderá su aliento en el trabajo que ahora precisa continuar. El clima no se controla con meses de antelación. La esperanza es un atributo que acarrea conciencia a cada momento, aprende a adaptarse según las circunstancias y sobrepasa los obstáculos que le sobrevienen.
Asimismo, esta confusión entre fantasía, ilusión, y realidad se evidencia en las relaciones humanas. Muchas parejas se forman sin apenas conocerse y se prodigan una gran cantidad de proyectos de vida juntos. Todos ellos basados en fantasías que cada uno tiene de sí mismo y de la otra persona. Otros, después de un largo noviazgo residiendo cada uno en la casa de sus padres, se casan y, a los pocos años, constatan que no se entienden. Cada uno carga con una forma de ser que sorprende al cónyuge, se desconocían o tenía la ilusión que una vez casados se comportarían de otro modo, cambiarían, etc. Esta fragilidad psicológica explica que cuando los hechos no corroboran la ilusión, entonces se abre la puerta de la decepción y del dolor. La fantasía describe una visión psicológica errónea de los hechos y atraen como consecuencia la confusión entre la realidad y “cómo uno la interpreta”. Particularmente, uno mismo lo ha vivido en muchas ocasiones; igualmente, uno lo observa en personas cercanas. Es fácil constatar como la ilusión en el ámbito del amor y de los sentimientos se confunde con la amistad, el sexo, la dependencia psicológica, el apego, el deseo, los celos, etc.
Todo esto es radicalmente opuesto al estar presente, mantener la atención en el aquí y ahora y atraer el estado de auto-conciencia. La ilusión que suscitan todas las industrias vinculadas a los bienes de consumo, al entretenimiento, a los medios de comunicación,… se propaga con facilidad. Esto es debido a los pocos alicientes o al fastidio que la existencia le proporciona a la mayoría de las personas. En muchos casos, la fantasía origina bienestar, emociones positivas,… las cuales se fundamentan en emisiones mentales en el tiempo o se concentran en uno mismo. Este mecanismo constituye un arma eficaz para conducir al individuo al sueño de la conciencia porque la ilusión solo mira una cara de la realidad: el éxito, reconocimiento, premio, etc. Esta íntima verdad se descubre si uno es capaz de contemplar la psiquis y “aprehender cómo la mente se evade del momento presente y del lugar donde se halla”. Cada instante de la existencia que uno vive posee un valor incalculable y si uno no se halla presente a él, lo pierde. No obstante, la ilusión distrae la atención de este principio y proyecta sobre la pantalla de la mente una realidad ficticia y paralela a la existente según su deseo. Uno podría pensar que es mejor fantasear que estar presente a la realidad. Puesto que esta atrae sentimientos, imágenes y vivencias de tipo psicológico muchas más interesantes que los hechos presentes. Uno puede razonar que es mejor salirse de la realidad que estar en ella. De este modo totalmente subjetivo, uno crea una visión incongruente y sin consistencia de las situaciones de la vida o se aparta de ellas, obviándolas. En este caso, el individuo tendrá que asumir como, poco a poco, se halla entre dos mundos: uno interior y el otro exterior, sin que exista un auténtico vínculo entre ambos. Irremediablemente, el plano físico atraerá su atención pero las circunstancias serán todavía más complejas porque el sujeto no se ha ocupado debidamente de ellas. Esto explica la frustración que uno experimenta cuando ante la realidad uno alega: “es que yo creía que…, no sabía que…, pensaba que…, suponía que…” Todas estas afirmaciones muestran como uno ignora tanto su mundo interior como el que le rodea. El mecanismo de la fantasía y de la ilusión en el sujeto es uno de los responsables de la carencia de conciencia, conocimiento de sí mismo y de presencia a su realidad física.
La fantasía es la que tiene a la humanidad sumida en el estado de inconsciencia en que se encuentra. Mientras exista la fantasía, la conciencia continuará dormida”. (Psicología del trabajo interior. Cap. Imaginación y fantasía)
En el desarrollo interior lo primero es captar racionalmente esta verdad sobre la fantasía y la ilusión. Este punto es indispensable porque animará al estudiante a observarla para comprobar sus nefastos efectos en la vida y cómo es la causa de muchos desengaños. Si uno atrae la atención plena sobre sus propios procesos racionales y emocionales constatará por sí mismo como la fantasía obra en dichos centros particularmente.
La característica fundamental de la fantasía es que se instaura como un “hábito mental que modifica, disfraza la realidad o se abstrae de ella”. El individuo lo utiliza para evadirse del mundo que le rodea como un dispositivo psicológico de compensación y se sostiene por el deseo. Sin este último no puede haber fantasía ni ilusiones.
Estas existen en las cinco funciones del organismo, por lo tanto, hay fantasía: racional, emocional, motora, instintiva y sexual. Es necesario captar de modo práctico que la “fantasía es sueño, proviene de un proceso de identificación y fascinación” con algún estímulo exterior o interior. Esta goza de una ausencia de conciencia y, por lo tanto, de discernimiento. La fantasía intelectual es aquella que le hace pensar a uno sobre algo que no es real. Por ejemplo, uno puede considerar que aprobará unos exámenes sin conocer la materia y sin un previo estudio. O bien, al contrario, prepararse debidamente y pensar que suspenderá. En ambos casos, es fantasía porque uno no sabe qué ocurrirá en ese momento y todo pensamiento que se proyecta hacia el futuro retira la atención al instante presente. Fantasía racional es no disponer de medios económicos para disfrutar de una mansión pero uno se ve en una; no poder viajar pero contemplarse en las playas del Caribe; ser propietario de un pequeño utilitario pero pensar que tendrá un deportivo de último modelo; etc. Fantasía es “desear y proyectar en la pantalla de la mente” todo esto y muchas más cosas aunque no se hace nada para conseguirlas y que los juegos de azar las facilitarán.
Un ejemplo de fantasía emocional es sentirse que uno canta como los ángeles y, sin embargo, no ser admitido en un coro. A continuación, pensar que el director del coro cometió un gran error, entonces uno se ve interpretar en un gran auditorio donde todo el mundo le aplaude y sentir su genial interpretación. Esta fantasía corresponde a un proceso de “compensación psicológica”. Este recurso es muy empleado por el ser humano si sus planes o deseos son frustrados.
La fantasía emotiva implica actitudes de sentirse el mejor o el más en algo. Por ejemplo: los mejores padres posibles, el mejor profesional de la empresa porque lleva muchos años en ella; el mejor comercial porque hace cinco años batió un récord de ventas; etc.
Asimismo, uno acarrea quimeras en los centros motor e instintivo. Es el caso de una persona que pretende afrontar marchas a pie de 20 o 30 kilómetros al día, recorrer el camino de Santiago, sin una preparación previa. Después llega el momento, ella es la primera en abandonarlo, lesionarse, quejarse de la dureza del recorrido, etc. Otra fantasía muy común del centro motor es la conducción de motocicletas y automóviles. Muchos individuos adoptan una imagen de corredores de competición y cuando se hallan sobre la vía pública se convierten en un peligro.
Fantasías del centro instintivo son beber, fumar, comer,… en exceso y asumir que perjudica quizás la salud de los demás pero no la suya.
La fantasía también alcanza el centro sexual con escenarios de tipo erótico. Muchos procesos que uno asume como enamoramiento son solo una fantasía emocional dirigida por el centro sexual. Una vez esta función se satisface, la persona pierde todo interés por la relación.
Otra propiedad de este hábito es que estimula la práctica de la mentira, la falsedad y el engaño. Algunas veces, esta es voluntaria y otras es producto de su propio sueño e inconsciencia. El caso es que esta actitud conlleva que uno pierde la dignidad y renuncia a ciertos valores humanos como son la honestidad y la verdad. La consecuencia de este comportamiento es que complica paulatinamente la psiquis del individuo el cual se carga de descrédito y frivolidad. En muchos casos, la gente suele justificar la fantasía alegando que no hace daño a nadie pero esto es un nuevo sofisma. La primera víctima del ejercicio de esta costumbre es ella misma. No obstante, quien convive con un “sujeto fantasioso” que se auto-engaña a sí mismo y embauca a los demás verifica que las ilusiones arrastran efectos desastrosos cuando la realidad lo alcanza.
La imitación es otra característica de la fantasía. De hecho, el asumir patrones de conducta, formas de pensar, vestir, etc. de ídolos, personas populares, encumbradas, de moda,… no sería posible sin el deseo y la ilusión de parecerse a ellos. Esta fantasía acarrea un olvido total de sí mismo y de sus propios valores como alma. Una de las causas de la reproducción de modelos se halla en la falta de confianza en uno mismo, el miedo y al complejo de inferioridad. Este tema por su amplitud se estudiará posteriormente, pero la observación de las funciones evidencia esta realidad que se manifiesta a través de la comparación y la fantasía.
En todos los casos, la apariencia, fantasía e ilusión revelan desconocimiento e inmadurez ante las exigencias de las circunstancias. Ambas son proyecciones mentales que provienen del subconsciente y son emanadas tanto por la personalidad como por el ego.
Las proyecciones mentales y la fantasía.
“No existe nada que nos engañe más que nuestro propio juicio”. (Leonardo da Vinci. Alegoría, pensamientos y profecías. Cap. Pensamientos sobre la ciencia)
Este punto se desplegará más adelante en el curso pero es necesario observar como la parte subconsciente interviene en la vida diaria a través de sus proyecciones. Estas últimas se definen como manifestaciones que emanan de la zona oculta de las funciones del organismo las cuales se hallan continuamente activas. En muchos casos, estas proyecciones de los centros son la misma fantasía. Estas se componen de recuerdos: vivencias pasadas, conocimientos adquiridos, informaciones acumuladas en la memoria. Si uno contempla la acción de este hábito en alguna función psicológica[4] constatará que son elementos conocidos. La fantasía se compone de retales, combinaciones, más o menos afortunadas, de lo que está depositado en la mente. Esta inercia inconsciente no crea ni inventa ni innova nada sino que deforma, exagera, recompone la realidad para presentarla bajo un aspecto diferente. La fantasía crea narraciones, cuentos, películas, objetos,… En ciertas ocasiones sin utilidad que son auténticas mezclas de lo que ya existe. En su gran mayoría el mundo de la ciencia ficción despliega un enorme potencial de fantasía[5]. Serie o sagas populares como: Terminator, Alien, La guerra de las galaxias, Star Trek, Harry Potter, El planeta de los simios, etc. Todas ellas son un extenso ejemplo, de cómo se estructura la fantasía sobre la base de factores seudo-científicos proyectados en diferentes direcciones. Los argumentos retuercen la magnitud Tiempo; se recombinan especies animales; alienígenas normalmente mal-intencionadas; lugares exóticos, lúgubres planetas… Sin embargo, todos los argumentos reflejan las mismas cualidades y carencias humanas; Idéntica ética o falta de ella, los mismos dilemas morales; etc. Todas estas manifestaciones basadas en la ficción e ilusión generan todavía más fantasía en la psiquis de muchas personas. De hecho, existe un gran mercado de objetos, concentraciones de fans, video-juegos, etc. de estas producciones. Todas estas proyecciones son propias del subconsciente. Esto mismo ocurre en la gran mayoría de las manifestaciones artísticas del momento. Numerosas son las actividades que solo buscan hacer pasar el rato, olvidarse de uno mismo, de la existencia que uno tiene y perder el contacto con la realidad[6]. Esto induce al ser humano a establecer como centro de gravedad válido a la fantasía, la ilusión, la apariencia y el “postureo[7]. Esto implica una mayor influencia del sueño de la conciencia y de presencia del subconsciente en la vida cotidiana del ser humano. Actualmente, la atención de mucha gente se halla durante la mayor parte del día distraída por sus pensamientos, sentimientos, deseos, etc. Toda esta actividad psicológica son proyecciones que irrumpen a la parte superficial de los centros, atrapan la conciencia y producen la identificación. Esto significa que el individuo está más pendiente de lo suyo y de sí mismo que de su entorno, de lo que hace, le dicen,… Este solo presencia su vida desde la superficie. Asimismo sucede con su conciencia la cual tampoco vela por sus procesos psicológicos. La atención está hundida en la mente como la quilla de un barco en el mar. De esta manera, el sujeto ignora las causas de sus pensamientos, sentimientos y acciones. Como un espejismo, uno simplemente asume que son propios de su personalidad cuando en realidad, la mayoría de ellos, son proyecciones del ego. La fascinación hace que el ser humano se atribuya el control de las respuestas racionales, emocional, verbales, etc. de los celos, la ira, el orgullo, miedo,… Cuando la realidad es totalmente opuesta porque él no es dueño, ni obra libremente ni con la verdad. Ciertamente, lo que ocurre es que un ego ha atrapado la conciencia y usa los centros del sujeto a pesar de él. Sin embargo, su fantasía le hace creer que es él quien actúa.
La fantasía está íntimamente ligada a las proyecciones de la mente, el estudiante puede comprobarlo sin dificultad en la práctica de la meditación. La emisión de pensamientos, sentimientos, apetitos, deseos,… del subconsciente no tiene otra vocación que reducir o atrapar la conciencia para entrar en el estado de ensoñación.
En resumen las características de la fantasía y de la ilusión son:
Ø     Estimula a la persona a evadirse de la realidad, se olvide del momento presente y de sí mismo.
Ø    Se instaura como un hábito en todos los centros del organismo que paulatinamente se hace imperceptible porque se asume como una realidad personal y subjetiva. La verdad se convierte en una cuestión de interpretación.
Ø     Implica caer bajo el proceso de identificación, fascinación y sueño de la conciencia.
Ø  Detrás de la fantasía se esconde un deseo el cual es un simple reflejo de un factor interno que puede ser la personalidad o el ego.
Ø En muchos casos, la fantasía se produce por un mecanismo de compensación psicológica.
Ø  Finalmente, la fantasía es un recurso del subconsciente para permanecer vivo en la existencia y mantener la hipnosis de la conciencia. Esta utiliza la continua emisión en la pantalla de la mente o charla interna. En sí misma, la ilusión es un poderoso alimento psicológico del ego.
La fantasía es un grave impedimento para el despertar de la conciencia puesto que cada agregado psicológico acarrea su propia fantasía. Asimismo, la personalidad tiende a reproducir los mismos modelos que son inmamentes al ego. A esto último, hay que sumarle el contexto social, familiar, religioso, etc. que, como se ha visto, propagan la ilusión y el sueño. Esto significa que la fantasía es una actividad psicológica que precisa ser examinada atentamente y aprehender sus estructuras, causas y consecuencias con el objetivo de erradicarla de la psiquis. La herramienta que la conciencia desarrolla con el esfuerzo de atención en la existencia y la meditación es la “memoria trabajo”. Esta se forma por medio de la propia observación y comprensión del mundo interior de la persona. Este tema se profundizará en el curso más adelante.
La imaginación creadora y consciente: definición y características. Ejemplos.
Fundamentalmente, la imaginación creadora es solo posible en el estado de auto-conciencia, sin la presencia de la atención plena las funciones carecen del principio inteligente. Esta facultad solo tiene sentido cuando se expresa sobre los contenidos de la realidad. Tal como uno aprendió en el colegio, las leyes físicas que rigen la naturaleza tienen sus efectos continuamente en su organización. Esto significa, por ejemplo, que la fuerza de la gravedad está presente en la vida de cualquier criatura u objeto que se halla sobre la superficie terrestre. No obstante, nadie ve directamente con sus ojos este principio. Por lo tanto, imaginar es ser capaz de visualizar qué ocurrirá si uno deposita un vaso de vidrio en el aire o lo suelta desde el balcón del primer piso. La consecuencia previsible de tal acto es que este objeto caerá libremente hasta conectar con el suelo y este, probablemente, se romperá si su superficie es rígida. Esto incluso se puede calcular matemáticamente. Ni los animales, ni el ser humano precisa, en condiciones normales de vida, calcular con papel y pluma complejas fórmulas para captar esta realidad. Este hecho está claro. Nadie en sus cabales se tira por una altura considerable porque las posibilidades de sobrevivir son escasas. Uno aprehende está verdad porque adquiere sentido común, es decir, conciencia de la realidad que le rodea. A partir de su propia experiencia consciente uno es capaz de imaginar una gran cantidad de situaciones con el objetivo de velar por su seguridad en relación con este principio. Por ejemplo, un encargado poco ejercitado puede mandar a un operario a soldar unas piezas a una altura de seis metros. Sin embargo, el operario no ve la tarea segura. No se le proporciona ningún elemento de protección. La escalera no se mantiene firme, la carga del equipo de soldar es pesada, la colocación de la pieza, compleja. El operario aprehende en el lugar donde se realiza la faena que las posibilidades de caerse son amplias, por lo que decide bajarse y comunicar la imposibilidad de realizarla en esas condiciones. Ante esta situación existen otras posibilidades, continuar cuando los hechos muestran a la conciencia que el peligro es inminente pero no escucharla y asumir las consecuencias. Estas últimas pueden ser que uno efectivamente se cae o que, finalmente, uno efectúa la faena debido a su sumo cuidado y destreza. Otra reacción es que el miedo empiece a proyectar, desde el subconsciente, pensamientos y emociones que uno se caerá. No obstante, este miedo y sus emisiones son fantasía, un condicionamiento, porque este es incapaz de percibir objetivamente como actúa internamente este principio de la gravedad. El miedo, como todos los demás agregados, usa en sus proyecciones mentales, su memoria, lo que ha visto, experimentado, etc. Pero todas estas informaciones no son producto de una comprensión directa y creadora de la realidad tal como lo hace la conciencia. Esta facultad integra los valores humanos y es depositaria de la inteligencia humana. La conciencia fue creada por la naturaleza anímica para prevenir al ser humano en sus actividades de cualquier consecuencia de sus acciones. El principio de la gravedad, como todos los principios físicos, se procesa en la estructura oculta de la naturaleza por esta causa la conciencia los percibe. Ambos se hallan en el mismo plano de expresión. La conciencia del hombre y de la mujer es un atributo interno y autónomo para advertir y comprender los procesos internos de la existencia, de la materia y de sí mismo. La imaginación creadora es el primer escalón de su expresión y uno de sus recursos para orientar, enseñar y prevenir tanto a la Esencia como a la mente del ser humano. Del mismo modo que lo son la inspiración y la intuición. Estas cualidades revelan con profundidad a la mayoría de los científicos, artistas, músicos,… que conectan y aprehenden estas realidades internas o leyes de la naturaleza[8]. La imaginación para que sea creadora precisa, por lo tanto, de la presencia de la atención para que toda la información posible llegue a los sentidos. Esto significa que uno requiere estar presente a la realidad, a los hechos y que estos no sean reinterpretados o modificados por la mente. El primer escollo que el individuo encuentra para desarrollar la facultad de la imaginación es su carencia de discernimiento entre la mente y la conciencia. Esto se traslada, en consecuencia, a diversos ámbitos de la vida como son la falta de distinción entre:
Ø      La imaginación y la fantasía.
Ø      La realidad y lo falso.
Ø      La verdad y la mentira.
Ø      Lo objetivo y lo subjetivo.
Ø      Lo justo y la injusticia.
Ø      Lo primario y lo accesorio.
Ø      Lo absoluto y lo relativo o transitorio.
El estudiante necesita aprehender su estado psicológico actual y esforzarse a obrar para despertar sus aptitudes superiores, humanas e inteligentes integradas en la conciencia. Cualquier persona que seriamente se lo proponga es capaz de emancipar su imaginación. En muchas ocasiones, uno la utiliza pero no en todas aquellas ocasiones que realmente se solicita o hace falta, porque uno ignora sus rasgos. Muchos alumnos del auto-conocimiento reniegan de su propia imaginación creadora. En la práctica de la meditación, muchos individuos perciben de modo sutil, liviano y lacónico la expresión de la conciencia a través de una imagen o escena. No obstante, como esta llega al espejo de la mente por una vía distinta a los estímulos que provienen de los sentidos o del subconsciente, uno la desecha sin cuestionamiento. De este modo, uno queda restringido a lo conocido. Todo requiere su aprendizaje. Cuando uno nació no conocía el idioma que habla, escribe y lee pero una vez pasado su periodo escolar, la persona no acarrea dificultad con esta materia. Asimismo, ocurre con la conciencia y su expresión, uno precisa aprender su lenguaje. El idioma de la inteligencia se manifiesta a través de estos tres recursos: la imaginación, la inspiración y la intuición. Cada escalón es un grado de profundización en la naturaleza de lo aprehendido. Esto enseña que un día uno capta una imagen y para comprender su contenido, se precisa profundizar, meditar, en dicha imagen para acceder a la inspiración. Así les ocurre a los grandes inventores, científicos, literatos, artistas,… si anhelan descubrir, aprehender, componer, crear,… no siempre surge todo en un instante[9]. En muchas, ocasiones uno advierte algo. Otro día, después de varios esfuerzos en vano, brota otra comprensión y así sucesivamente. Esto explica y amplifica la definición de esta actividad o facultad de la imaginación como “ver lo real”. Esta última para que sea creadora se fundamenta en estos dos pilares: La conciencia y la realidad.
El ser humano no se halla privado de lo que el mismo universo disfruta. Este último demuestra una enorme creatividad e imaginación en la expresión de su propia diversidad aunque se halle confinado a su ordenamiento. Las leyes y los principios de la creación se encuentran presentes desde el primer instante de la aparición del universo, de la naturaleza y de la vida. Estos principios causales constriñen todo lo existente de modo que modela los ecosistemas, la formación de las especies vegetales y animales, sus organismos, incluido el cuerpo humano. En el macrocosmos, las leyes moldean el espacio sideral con sus galaxias, astros, planetas, etc. Estos principios ordenan la energía y materia presentes en el universo, en la Tierra y en el Hombre. No obstante, la naturaleza prodiga una cantidad innumerable de formas, expresiones, características, colores, combinaciones, etc. inconcebibles para la mente humana. Cualquiera persona se asombra de la belleza y diversidad de las distintas galaxias que últimamente fotografían los potentes telescopios o el Hubble[10]. Asimismo, es sorprendente la capacidad que impulsa la vida a reinventarse a sí misma. Esta variedad se origina a pesar de las constricciones que cualquier sistema halla en las leyes que le rigen. ¿Cómo es posible tanta diversidad cuando todo está sometido a los mismos principios? Esta realidad solo sería posible si esta energía o materia en su actividad dispusiera, igualmente, de ciertas cualidades. En el caso que nos ocupa se consideran como mínimo dos facultades: “el libre albedrío y la inteligencia”. Todo lo existente goza de estos dos principios, de igual manera que todo se halla bajo el imperio de las leyes que les gobiernan. Esto significa que el principio creador es “inteligente” que, por un lado, disfruta de libre albedrío y, por el otro, se halla restringido. En conclusión se puede aseverar que la inteligencia[11]: “es la capacidad de la naturaleza de crear dentro de los límites establecidos por ella misma”. Si el principio creador no dispusiese de libre albedrío, la inteligencia sería inútil debido a que no gozaría del contexto vital para desarrollarse. En este caso, ni los seres humanos ni los animales ni la creación lo incorporarían a la existencia. Ahora bien, esta inteligencia precisa estar presente a su propia restricción. De este modo, el principio creador que es también inteligencia usará la imaginación y los recursos disponibles para engendrar su actividad o respuesta a la constricción. Esta acción se orientará para solventarla y progresar en su autonomía, diferenciación o diversidad. La gran variedad de la naturaleza y del cosmos demuestran la realidad de una fecunda imaginación y creatividad en la adaptación a los diferentes hábitats o entornos. En consecuencia, todo ser humano como parte integrante de la naturaleza posee imaginación como una expresión de su inteligencia o conciencia. Asimismo, en este contexto general se concluye, igual que en los párrafos anteriores, que la imaginación creadora requiere de estos dos factores inherentes a su naturaleza: la realidad y la conciencia.
“Cuando uno ahonda en lo que es la vida, profundamente, descubre que, francamente, no ha visto el mundo como es verdaderamente. Lo ha visto a través de las formas de su fantasía y nada más”. (Psicología del trabajo interior. Cap. Imaginación y fantasía)
Antes de explicar una de las prácticas más importante y eficaces para aprender y desarrollar la imaginación es necesario realizar ciertas aclaraciones.
Imaginar es diferente a recordar.
La acción de recordar es una proyección de la información registrada por la mente en ausencia de auto-conciencia que se establece en la memoria. Los recuerdos son el resultado de una grabación en el subconsciente de unos hechos vividos en un estado más o menos de identificación. Esto produce un registro parcial, subjetivo y deformado de las circunstancias según el factor psicológico presente en ese instante. Por esta causa, la vivencia instaurada en la memoria de los diferentes centros del organismo es infiel y se graba como una fantasía más o menos profunda. En el momento de evocar los hechos, aunque estos sean recientes, la memoria suma o resta datos a la realidad pasada de modo que los recuerdos están falseados. Esto es debido a la carencia de fiabilidad y veracidad en el modo de cómo los eventos se perciben y registran. Este hecho indica que recordar no respeta las características innatas de la imaginación, no hay presencia de la conciencia ni despliegan la realidad. Este proceso psicológico origina una gran confusión en el individuo y muchos malentendidos en sus relaciones humanas. Los acontecimientos siempre sobrevienen de una manera única. No obstante, cada persona los percibe y recuerda de forma subjetiva y, en muchos casos, las versiones están alejadas unas de otras considerablemente. Esta situación que se reproduce con asiduidad demuestra la fantasía que cada sujeto acarrea en su existencia en la manera de experimentarla, advertirla y recordarla. La mente, el modo de percibir y memorizar la información no son útiles para recuperar la realidad que se vivió en el pasado. Normalmente, la persona suele recordar el pasado apelando a la memoria racional, la cual se establece a través del pensamiento. Esta última se olvida habitualmente de los procesos emocionales, instintivos y motores que uno experimentó en el desarrollo de una escena de la vida. Aunque puede ocurrir justo lo contrario, el individuo recuerda que sintió algo en un momento pero no lo que pensó o habló, etc. porque la vivencia se concretó con más fuerza en la función emocional. Normalmente, la atención del sujeto no presencia la actividad de estos centros, esta se halla volcada hacia el exterior. En conclusión, el recordar como una acción intelectual es vano y desaconsejable porque es incapaz de reproducir eficaz y fielmente la realidad desde la perspectiva del auto-conocimiento.
Con esta aclaración se descarta que imaginar es una actividad racional de asociación de pensamientos o imágenes que uno recuerda. Por esta causa, para aprender y respetar las cualidades de la imaginación es necesario practicar la retrospección en estado de meditación. Esto es debido a que se requiere que la mente se halle en silencio y serena. En consecuencia, este ejercicio es una actividad que invoca las imágenes, sonidos, estados interiores, etc. que se produjeron en el pasado y se grabaron en presencia de la conciencia. La retrospección es la base fundamental para aprender a desarrollar la imaginación reproductora para después iniciarse en la imaginación creadora.
El primer grado de la imaginación es una reproducción dinámica y natural de los hechos captados por la conciencia o atención plena, presente en el aquí y ahora.
La práctica de la imaginación reproductora: el ejercicio de la retrospección.
“Hay que observar antes de nada que la palabra imaginación tiene dos sentidos diferentes según que se la emplee para designar a la imaginación reproductora o a la imaginación creadora”. (Rene Guénon. Psicología. Cap. La imaginación reproductora)
Didácticamente, estos dos rasgos fundamentales a la imaginación: realidad y conciencia, indican que esta se despliega escalonadamente desde dos estrados distintos. Para que esta sea creadora, primero precisa iniciarse desde la realidad. El estudiante empieza su ejercicio de imaginación reproduciendo en imágenes con fidelidad los hechos o el escenario que uno anhela aprehender o experimentar con su conciencia. En este sentido, “imaginar es ver la realidad tal y como ocurrió”. Esta imaginación reproductora es el primer escalón del estrado.
Antes de explicar el ejercicio para fomentar la imaginación reproductora se requiere explicar los dos tipos de memoria que existen en el ser humano.
La memoria “tipo cola” y la memoria “tipo pila”.
Todo individuo posee dos tipos de memoria. La memoria mental y aquella que se vincula a la conciencia. La primera, tal como se aclaró en el punto anterior no es válida para reproducir fielmente la realidad. La memoria de los centros inferiores es de “tipo cola”. Este tipo de memoria ordena la información recibida de modo que esta constituye una cola de datos, el segundo detrás del primero. Cuando se precisa recuperar los datos, el orden de salida respeta el orden de entrada. Por lo tanto, el primero en salir será el que entró primero. En consecuencia, la persona con la mente rememora un escenario pasado en un orden directo a los acontecimientos según fueron ocurriendo. Lo que el sujeto hace habitualmente cuando recuerda algo es que se sitúa en el primer instante de la escena y visualiza los acontecimientos según discurrieron hasta que esta termina. Por ejemplo: primero ve a mi amigo; segundo, ambos se paran; tercero, conversan y quedan para cenar mañana a las 22:00 horas en su casa; se despiden. Si alguno de ellos quiere recordar la hora con su memoria racional, visualizaría los distintos tramos de la escena en el mismo orden de sucesión a la magnitud tiempo. Es exactamente igual que cuando uno ve una película en un video, empieza el primer escenario y termina con la palabra fin. Esta reproducción sigue el formato de la memoria de tipo cola.
Diferentemente, la conciencia almacena los hechos con una memoria de “tipo pila”. Esto significa que el orden de entrada de los datos o sucesos no es el mismo que el de salida. El proceso de recuperación de la información se realiza en sentido inverso a como se acumuló en la memoria. Por ejemplo, uno compra todos los días el periódico y una vez que lo lee, lo pone encima del día anterior, es decir, se forma una pila o columna de diarios. Si se quiere consultar el periódico de hace tres semanas, tendrá que sacar el primero de encima de la pila, que será, el de hoy; el segundo será, el de ayer; el tercero será, el de anteayer, y así sucesivamente. El primer dato o imagen en salir de la memoria de tipo pila será el último en entrar. De esta manera, el proceso de recuperación de datos es inverso al de registro en la memoria. Cuando se trata de imaginar y observar los hechos según los registró la conciencia, la imaginación reproductora lo hace de forma inversa[12]. Esto es la retrospección. Esta palabra se compone de dos partes: “retro”, significa hacia atrás, e “inspección”, que expresa la acción de examinar[13] atentamente. En una retrospección, la imaginación reproduce los eventos más recientes y las imágenes se deslizan hacia atrás en hechos más lejanos en el tiempo.
El porqué de la retrospección.
Este ejercicio es fundamental porque aporta cuatro cuestiones muy importantes de cómo se despliega la imaginación en el ser humano y este adquiere conocimiento de sí mismo.
Ø Con su práctica el estudiante aprende y fomenta la primera parte o estrado de la facultad de la imaginación: la reproductora.
Ø  Si uno observa serenamente un escenario o evento de su vida aprehende claramente todos sus detalles tanto internos como externos con su conciencia. Imaginar es ver la realidad. Si la persona la contempla, capta las causas de lo que pensó, sintió, habló, actúo,… Observar directamente sin intermediarios porqué la actitud fue de una manera y no de otra y qué relación tiene esta con los hechos. Es decir, imaginar la realidad en retrospección es una segunda oportunidad para descubrirse sin estar en el centro de la situación y advertir qué le ocurrió. Esto es auto-conocimiento objetivo, revelado y subordinado a la realidad, según los hechos y no lo que se piensa, siente, recuerda,… sobre lo que ocurrió.
Ø  Sin estos dos pasos anteriores no será posible desarrollar la imaginación creadora, la cual se edifica sobre la imaginación reproductora. Esto es así porque el alumno parte de lo conocido por medio de esta última para transitar hacia lo desconocido. La imaginación creadora proviene directamente de la conciencia y se denomina de esta manera porque es productiva de conocimiento interior vinculado con el alma.
Ø   Este ejercicio es un método eficaz para la transformación correcta de los estímulos que se perciben a través de los sentidos y que atraen la identificación[14].
Ø  Finalmente, la imaginación creadora abre la puerta al conocimiento inspirado e intuitivo, los cuales son una expansión de lo que uno aprehende con la imaginación.
Explicación de la práctica.
El ejercicio de la retrospección en la meditación se realiza sobre lo que el estudiante hizo durante el día. Como ejemplo, se comenta el proceso de cómo esta se desarrolla de modo práctico. Este requiere asentarse firmemente en la tercera fase de la meditación: la concentración o “Dharana”. Mantener la mente en silencio, serena y estado de presencia.
Se trata de imaginar, ver las imágenes de los hechos tal cómo se vieron, es decir, “visualizar”, no es pensar, ni recordar, ni especular, ni reflexionar, etc. Este es un ejercicio de visualización. Al iniciar el ejercicio se observa los acontecimientos hacia atrás desde el momento que empieza la retrospección hasta llegar al instante de despertar por la mañana. Para mayor comprensión, es como si se coloca una cinta de video en el reproductor, se ejecuta la función “atrás” y se ve la película rebobinando la cinta.
El movimiento será más o menos de esta índole: antes de estar sentado en la sala de meditación estaba de pie; para estar en la sala tuve que entrar a ella; para entrar tuve que llegar al centro; antes de llegar al centro, tuve que desplazarse hasta donde se halla; si vine en coche, tuve que salir de él; antes de salir del vehículo, tuve que entrar en él; antes de entrar, tuve que desplazarme hasta este; antes de desplazarme hacia él, tuve que salir de casa; antes de salir de casa tuve que arreglarme,…. De este modo, uno visualiza retrocediendo todos los escenarios que protagonizó durante el día. Es posible que se olviden o salten alguna escena. Por ejemplo, el salir del coche sin haber entrado; visualizar que se marcha del trabajo a las seis de la tarde y pasa a la escena de la comida,… esto es normal. Cuando el individuo se inicia en esta práctica, un día de doce horas, la realiza en cinco minutos. Esto significa que este se olvidó de casi todo. La cuestión es “no bailar”, es decir, no ir de atrás hacia delante y después volver hacia atrás. Por ejemplo, si en la retrospección uno se halla en la escena de la comida de las 14:00 horas y la mente le envía que se olvidó de las cinco de la tarde cuando se duchó, continuar en la escena de la comida. Hay que avanzar siempre en la misma dirección: de lo más cercano a lo más alejado en el tiempo. Este ejercicio de imaginación es un manejo de la atención voluntaria y consciente. La persona es quien determina el ritmo. Esta se halla concentrada, no es la mente quien la hace o recompone los escenarios. Una vez terminada la primera retrospección que duró cinco minutos. La reinicia de nuevo en la última escena, la cual corresponde a estar sentado en la sala de meditación, y en esta ocasión coloca en su lugar la escena de las cinco de la tarde. Al principio, la retrospección es muy corta, pero con la práctica una escena de una media hora puede aportar todos sus detalles: lo que se vio, escuchó, habló, sintió, pensó; lo que le respondieron; lo que uno hizo; qué agregados psicológicos intervinieron desde el subconsciente; cómo se identificó; qué estímulos recibió, a través qué sentidos, etc. La retrospección puede durar igualmente media hora o más.
El alumno precisa paciencia y perseverancia para aprender a realizarla. Todo lo que el auto-conocimiento enseña es nuevo y se utilizan herramientas desconocidas. Tal como ocurre con el manejo de la atención por parte de la conciencia, la imaginación, la meditación, etc. No inquietarse por dejar huecos o si se acuerda de algo una vez pasado el momento durante el ejercicio. Después lo incorpora en el lugar adecuado al volver a ejecutar la retrospección. Esta práctica desarrolla la imaginación, la capacidad de verse a sí mismo y refuerza la actividad de la conciencia durante el día. No es un ejercicio de memoria, del pensar o razonar qué es lo que el sujeto hizo en un momento dado o no.
La persona que se inicia en este ejercicio comprenderá que muchas cosas se olvidaron porque cuando ocurrieron, su conciencia no estaba presente. Es decir, estaba identificado. Cuando la Esencia no está presente y uno se olvida de sí mismo, la cámara de video está desconectada. En consecuencia, cuando se requiere esa información, la cinta está en blanco. Existe una íntima relación entre conciencia y retrospección. Cuanto más presente esté uno durante el día, mejor y más fructífera será la retrospección. Paralelamente, al día siguiente, se atraerá con más facilidad el recuerdo de sí mismo. Este proceso es como el pez que se muerde la cola. Igualmente, esto ocurre en sentido contrario, cuanto más se olvida de sí mismo, más dificultosa y menos provechosa es la retrospección. No hay que olvidar que si hay fascinación con el ego o la personalidad, la vivencia se registra con la sola participación de la mente en el subconsciente. Desde la memoria mental, la imaginación reproductora no puede desplegar la realidad, todo lo que está encerrado en el subconsciente se halla deformado. Cuando hay identificación la atención entra en el subconsciente por lo que es imposible la reproducción objetiva de los escenarios. Inversamente, el estado de auto-observación lo graba todo, no solo imágenes, sino las conversaciones, los ruidos, gestos, estado interiores... La conciencia no utiliza la memoria mecánica que es de tipo cola. El modo de archivar de la mente los sucesos es incompatible con la dialéctica de la conciencia. Una vez entendido cómo funciona y se desarrolla la imaginación reproductora uno precisa aprender cómo la conciencia utiliza esta última para entrar en la imaginación creadora.
La imaginación creadora o trascendente.
“Contempla el curso de los astros, como si tú evolucionaras con ellos, y considera sin cesar las transformaciones mutuas de los elementos. Porque estas imaginaciones purifican la suciedad de la vida a ras de suelo”. (Marco Aurelio. Meditaciones. Libro VII. 47)
Aunque la imaginación transcendente puede brotar en cualquier instante, es más probable que surja en estado de meditación. Para ello, el estudiante debe reconocer las bases de esta disciplina y saber mantenerse en ellas. Asimismo, adquirir suficiente discernimiento y estado de presencia. Esto es necesario para distinguir entre lo que proviene del subconsciente, la fantasía, y aquello que procede de la conciencia: la imaginación creadora. Esta facultad se despliega en la cuarta fase de la meditación: “Dhyana”. Para penetrar en esta cuarta fase se requiere una sabia combinación y equilibrio entre la duermevela y la concentración.
La imaginación creadora y la experiencia directa de la realidad que se halla oculta y que uno anhela aprehender es fruto de la expansión de la conciencia. La voluntad, el esfuerzo y los valores requeridos para lograrlo ya están desplegados cuando uno llega a esta etapa de la meditación. En este caso, al estudiante solo le queda ser paciente y perseverante con una cuidadosa y sutil atención. En Oriente, a este estado se le llama “cabalgar sobre los lomos del dragón”. Este dragón es el subconsciente que debe mantenerse quieto, sin movimiento. Esto permite que la conciencia se expanda sobre aquello en lo que uno se concentra. El resultado son imágenes que se despliegan sobre la realidad interior del objeto investigado. La conciencia conecta con la naturaleza más oculta y desconocida de esa realidad, tal como se explicó en un apartado anterior. En muchas ocasiones, la imaginación creadora recurre a la alegoría o despliega una representación dramático-simbólica. Paralelamente, si uno es capaz de salvaguardar su expresión enlaza con los centros superiores. Estas funciones profundizan la experiencia por medio de la inspiración y la intuición y otorgan un conocimiento completo del escenario. Esta expansión de la conciencia se inicia con la imaginación y finaliza con la experiencia directa de la verdad sobre un tema de estudio. En Oriente, esto se conoce como la “visión interior o espiritual”.
La importancia de aprender a observar con la conciencia.
La facultad de la imaginación creadora se fomenta si se cambia el estado psicológico de identificación que uno arrastra en su vida diaria. Con la personalidad activa uno apenas percibe cabalmente el mundo que le rodea y mucho menos el plano psicológico. La vida ofrece una gran cantidad de fenómenos de gran belleza, diversidad, armonía, orden, etc. Cada amanecer, la claridad de la luz ofrece una sinfonía de colores que varían según avanza el día para envolverlo todo más tarde a la oscuridad. Todos los días, el ser humano asiste a una fiesta para los sentidos y una fuente de inspiración proporcionado por la vida. No obstante, el sujeto apenas es capaz de mirar con sus ojos y observar esta creación que continuamente trata de atraer su atención. El individuo está ausente al mundo que le rodea y no mira la naturaleza ni a las personas de su entorno con el estado psicológico adecuado.
La imaginación es ver lo real, pero para imaginar, primero hay que aprender a mirar. En estos estudios, al estudiante se le abre la oportunidad de cambiar su modo de observar la existencia e iniciarse a contemplar de modo consciente. Mirar sin olvidarse de sí mismo es descubrir aquello que está siempre cerca pero que antes no lo percibía. La observación de sí mismo excluye la identificación, la mirada se renueva, se hace dinámica, viva, se advierte con intensidad, uno aprecia este mundo. Asimismo, aparece el mundo íntimo, se descorre el velo de los pensamientos, de las emociones, de los deseos y fantasía, etc. Una mirada neutra sin juicios ni moralidades adquiridas o impuestas. Una percepción de la conciencia de la realidad que aprehende simultáneamente los dos mundos para comprenderlos y descubrir cómo se influencian. Esta es la autentica visión de la vida que se completa con la ciencia de la meditación.
La imaginación creadora es una herramienta de la conciencia para profundizar en aquello que los ojos no pueden ver, pero si la persona es incapaz de observar lo que ocurre delante de sí, ¿cómo alcanzará ver lo que esta más allá de lo visible? La imaginación reproductora es un paso imprescindible del auto-conocimiento, aunque insuficiente. Esto es así, porque la auténtica causa de los hechos, lo trascendente, se enhebra en los planos sutiles de la naturaleza. El individuo precisa iniciar el día para descubrir y vivificarlo con todos sus primores, de este modo surgirán en su mente las preguntas, los porqués, que abre el mundo de las inquietudes y los anhelos. La conciencia de vivir nace de este estado de entusiasmo por experimentar la vida. Cuando uno es consciente de la existencia, la valora en su justa medida y la disfruta pero, ¿cómo sentir la alegría de la vida si no está presente a ella, ni la observa atentamente? Es necesario que el alumno comprenda que ahora vive en un mundo de sombras. Estas nubes de pensamientos, proyectos, deseos, fantasías,… están dentro de él de manera que le impide mirar su entorno con anhelo de descubrir y aprender. Uno perdió la visión del niño cuando observaba el mundo con asombro. No cabe duda que el sujeto requiere recuperarla. El auto-conocimiento se inicia en recobrar la mirada de la Esencia, la cual es conciencia del momento y del aquí. De esta forma, la vida se grabará en ella y podrá desplegarla en el momento que lo necesite. La persona no tendrá dificultad en verse a sí misma objetivamente tanto en la vida como en la práctica de meditación. Su retrospección fluirá y será capaz de responder por sí mismo a los interrogantes que la vida le plantee a través de la imaginación creadora.
“Alzamos los párpados y distinguimos formas diversas. Pero en verdad nuestras sensaciones visuales siguen siendo embrionarias: como el capullo de la rosa todavía cerrada, estamos fundamentalmente ciegos. Todavía no nos ha sido dado cosechar los frutos de una vista perfecta,... Nuestros ojos, aún sin abrir, constituyen un obstáculo a la auténtica percepción de las cosas”. (Rabindranath Tagore. La morada de la paz. Cap. La visión)
Tabla de ilustraciones.
Pág. 2.- “Sueño y realidad”, (1908). Autor: Ángel Morbelli. Localización: Galería de arte de Italia. Plaza de la Scala, Milán.
Pág. 4.- “Portada de la versión ilustrada del Quijote”, (1863). Autor: Gustave Doré. Localización: Biblioteca nacional, Madrid.
Pág. 7.- “La condición humana”, (1933). Autor: René Magritte. Localización: Galería nacional de arte, Washington DC. Esta obra enseña que el ser humano confunde con facilidad la realidad con las apariencias. De hecho, los estímulos visuales o impresiones no son la realidad sino su reflejo. El cuadro describe un paisaje que se observa desde una ventana e inserta un cuadro pintado que se acomoda en él, generando una confusión entre el paisaje y la pintura, entre imagen y realidad.
Pág. 9.- “Figura Nº 15 de la versión ilustrada del Quijote”, (1863). Autor: Gustave Doré. Localización: Biblioteca nacional, Madrid.
Pág. 12.- “Casa Batlló  y Jardines de Can Artigas en la Pobla del Lillet”, (1906). Autor: Antonio Gaudí. Localización: Barcelona. Estas obras como todas las realizadas por este arquitecto muestran en su diseño y construcción imaginación creadora. Este se inspiraba en la naturaleza, supo trasladar sus formas a sus proyectos e integrarlos respetando el lugar natural que ocupan.
Pág. 17.- “Puente del Gard”, viaducto romano, (Siglo I d.C.). Localización: Nimes, Francia. A continuación, Plaza de Leones, arte andalusí musulmán, (Siglo XIV) Localización: Alhambra, Granada. Dos obras monumentales como ejemplos de la capacidad de la imaginación creadora de diferentes culturas y en distintas épocas.
“El Ponte del Gard” fue construido poco antes de la era cristiana para permitir que el acueducto de Nimes (que tiene casi 50 kilómetros de largo) cruzara el río Gard. Los arquitectos e ingenieros hidráulicos romanos que diseñaron este puente, que se alza hasta casi los 50 metros y está a tres niveles –el más largo mide 275 m. crearon una obra maestra técnica así como artística”. (Pág. Web de la Unesco)
Pág. 18.- “Bajorrelieve, Tres musas”, (siglo IV a. C). Autor: Atribuido al taller de Praxíteles. Localización: Mantinea, Peloponeso, Grecia. Las tres musas griegas en los primeros tiempos era tres hermanas y siempre se representaban juntas: Meletea era la musa que inspiraba la creación a través de la imaginación en la mente del artista, corresponde al primer momento a la búsqueda de ideas, imágenes,… esta acción se vinculaba a la meditación. Nnemea, esta musa se encargaba de plasmar, retener y darle forma concreta a lo revelado por la anterior musa. Aedea era la musa que llevaba a la acción lo compuesto, revelado, creado,… a los hechos. Por ejemplo, si era una composición musical, ella la interpretaba; Si era una poesía, ella la recitaba, etc.
Lectura.
“Imaginar es pensar en imágenes, y podemos utilizar esta capacidad de la mente a nuestro favor o en nuestro perjuicio. A nuestro favor sería pensar en imágenes para reflexionar, planificar, entender problemas, recordar, resolver cuestiones prácticas... También para crear algo nuevo, lo cual formaría parte de la creatividad, que sin duda es una capacidad de gran utilidad. Por ejemplo, si vamos a construir algo, primero lo imaginamos mentalmente, luego lo podremos construir; o si tengo que ir a la estación, puedo ver en imágenes mentales el camino hasta llegar allí, esto me facilita el trayecto. Sin embargo, utilizar el pensamiento en imágenes para ensoñar algo quimérico, fingido, hechos inventados que no tiene realidad con el fin de auto-producirse sensaciones generalmente placenteras, eso sería fantasear y es perjudicial psicológicamente hablando. Es el equivalente a una droga, una droga psicológica que produce un falso bienestar temporal, con su consiguiente decaimiento posterior que incita a administrarse una nueva dosis, en este caso de irrealidad”.
Fantasear es adictivo, sólo tienen que intentar dejar ese hábito, para darse cuenta de que no resulta tan sencillo evitarlo. Incluso, muchas personas son apenas conscientes de que fantasean.
- Entonces ¿la fantasía de los niños...?
- En los niños es similar. Por ejemplo, hay una etapa evolutiva en la que juegan a roles, imaginan ser papá o mamá y con ello ensayan situaciones, crean nuevas asociaciones, no están fantaseando, están usando la imaginación para aprender. Pero cuando inventan que su "tío es policía y tiene un tanque", aún cuando sepan que eso es falso, se auto-engañan con el propósito de escapar de la realidad, tratando de esquivar así algún temor. Imaginar cómo serían las cosas si hubieran ocurrido de otra manera, sería eso, imaginar, y podemos aprender con ello. Fantasear, embriagarse suponiendo una vida diferente en la que habitualmente el que ensueña es el protagonista, es una forma de evadirse de la realidad. Esta forma de evasión ocurre cuando algún aspecto de la realidad resulta desagradable o hace sufrir, y no se sabe cómo afrontarla. Pero fantasear es un sistema de falsa compensación emocional, y produce un ilusorio bienestar que confunde la mente, la desorienta, fomenta el bloqueo mental y la inseguridad. Aumenta la frustración y el rechazo hacia la vida, pues las circunstancias y las personas del entorno del soñador no cumplen con las expectativas de sus sueños. Conlleva además un elevado gasto de energía psicológica, lo que hace más difícil afrontar los desafíos de la vida cotidiana y profundizar en su entendimiento, y con ello se agravan los problemas de los que se huye. En casos extremos, el hábito de fantasear puede llegar a conformar un trastorno patológico por sí mismo. La mayoría de las personas que sufren un trastorno de este tipo lo mantiene en secreto, y tienen dificultades para comportarse de forma fluida en situaciones de la vida real. Cuando se aborda con ellos este asunto, reconocen que este desorden tiene un efecto negativo en sus vidas. También, fantasear puede estar aparejado a trastornos como la fobia social y la depresión, o utilizarse para tratar de gestionar erróneamente una situación traumática como un abuso.
Aprender a afrontar la realidad con inteligencia
Una persona que aprenda a afrontar los conflictos de la vida cotidiana, que logre vivir con intensidad y curiosidad la vida, no necesitará fantasear y dejará de evocar irrealidades. Como siempre, no es cuestión de juzgarse por ello, sino de entender que es una salida falsa a los problemas, y que va a generar más dificultades. La parte emocional juega un papel fundamental en cualquier conflicto, pero en este caso especialmente. Son las emociones auto-generadas por la fantasía las que crean adicción y hay que aprender a desengancharse de ellas.
Por otro lado, para dejar este hábito hay que identificar los aspectos de la realidad que se temen, que no se saben resolver o se cree que no tienen solución, y aprender a afrontar esos temores. En ese sentido, como fórmula sencilla podemos deducir que si se fantasea con una pareja maravillosa, probablemente se teme la soledad o no tener una imagen social concreta; si se fantasea con tener mucho dinero, el temor sería a la escasez; si se fantasea con algún tipo de éxito social, el miedo sería a no ser valioso a los ojos de los demás, etc. Hay que abordar las emociones desagradables que generan las circunstancias de la vida real, y que están siendo rechazadas, para poder afrontar con serenidad los problemas y darles solución, tanto si son circunstancias reales del presente como si son temores hacia el futuro. Psicológicamente hablando, todo tiene solución, si se aprende cómo. El futuro es la consecuencia, el efecto del presente, así como el presente es el resultado del pasado. Si ponemos nuestro interés en resolver lo que anda mal en el presente, nuestro futuro será mucho más satisfactorio, para nosotros y para los demás. (Jesús Jiménez, psicólogo clínico y María Ibañez, psicoterapeuta. Extracto del articulo publicado en “El Huffington post”, el día 28 de agosto de 2016)
Películas.
“Una mente maravillosa”, (2001). Director: Ron Howard. Este drama reproduce en versión cinematográfica la vida de John Forbes Nash, Premio Nobel por su contribución a la economía. Este matemático brillante fue diagnosticado de esquizofrenia y, poco a poco, fue recuperando su vida a base de esfuerzo y discernimiento. En la película se muestra claramente como la fantasía en una mente enferma lleva a la persona a asumir las proyecciones del subconsciente como reales.
“La costa de los mosquitos”, (1986). Director: Peter Weir. Este drama de ficción relata como un padre considerado como un genio autodidacta, visionario y acérrimo adversario del “American way of Life”, mantiene despóticamente a su familia bajo la fascinación de sus fantásticas ideas. Un buen día, harto de la civilización, decide partir con los suyos hasta la hondureña “Costa de los Mosquitos”. Allí, la azarosa lucha por construir y mantener la disparatada utopía del padre se convierte en una aventura delirante y trágica.
Poesía.


Imaginación.
“El árbol que mueve algunos a lágrimas de felicidad,
en la mirada de otros no es más que un objeto verde
que se interpone en el camino.
Algunas personas ven la naturaleza como algo ridículo y deforme,
pero para ellos no dirijo mi discurso;
y aun algunos pocos no ven en la naturaleza nada en especial.
Pero para los ojos de la persona de imaginación,
la naturaleza es imaginación misma.
Así como un hombre es, ve.
Así como el ojo es formado, así es como sus potencias
quedan establecidas”.
William Blake, carta al Dr. Trustler.





[1] En la mitología griega, Phantasos era uno de los oniros los hijos de Hipnos y la cárite Pasítea que personificaban los sueños ilusorios”. (Referencia: Ovidio. Las metamorfosis. Libro XI, 641)
[2] La primera se halla en el diccionario de Google, la segunda en Wordreference.
[3] La palabra ilusión viene del latín illusio, -ionis, que significa "engaño", del verbo illúdere que quiere decir "burlarse de" y "jugar contra". De ahí que en español, como en otros idiomas, tenga que ver con engaño, idea irreal o distorsión de la percepción de los sentidos, que se hace patente en expresiones como "ilusión óptica", "ser iluso", "de ilusión también se vive" o "hacerse ilusiones", entre otras”. (Pedro Menoyo Bárcenas. Diccionario etimológico. Palabra: Ilusión) A este término se le atribuyen, en ciertas ocasiones, valores humanos que no le son propios como son: el entusiasmo, la esperanza, la alegría de la vida, la motivación, la voluntad, etc.
[4] Sea un pensamiento, sentimiento, deseo, apetito,… En el caso de este último se entiende que no es una necesidad objetiva. Es decir, uno podría pensar, sentir y tener un gran apetito en el ámbito instintivo porque hace dos días que no come.
[5] Esto ocurre en cualquier género cinematográfico: drama, suspense, thriller, comedia, tragedia, romántico, musical, terror, western, aventura, etc.
[6] Con este argumento el texto no prescribe ninguna consideración particular con respecto al mundo del espectáculo ni ningún otro. De hecho, cualquier contexto puede ser eficaz para enseñar una realidad. El auto-conocimiento solo enseña estar presente en cualquier lugar donde uno se halla y verificar los contenidos psicológicos por sí mismo. La inteligencia se produce a través del discernimiento y no por el aleccionamiento doctrinario.
[7] “El término postureo es un neologismo acuñado recientemente y usado especialmente en el contexto de la redes sociales y las nuevas tecnologías, para expresar formas de comportamiento y de pose, más por imagen o por las apariencias que por una verdadera motivación. No tiene todavía registro en los diccionarios”. (Wikilengua. Clave: Postureo)
[8] Todos los ejemplos proporcionados en el texto de los centros superiores ilustran de modo cabal esta afirmación.
[9] Albert Einstein tardó diez años en elaborar su Teoría de la relatividad general. Desde 1905 cuando reveló su Teoría de la relatividad especial hasta 1915 cuando enunció la general.
[10] Se puede ver una colección de en este sitio oficial de la Nasa: http://hubblesite.org/gallery/album/
[11] Esta definición general es válida para el ser humano y toda criatura que goza de esta cualidad.
[12] Existen muchos testimonios de personas que se hallan cerca de la muerte que rememoran su vida en este sentido.
[13] DRAE: Observar atenta y cuidadosamente a alguien o algo para conocer sus características o cualidades, o su estado.
[14] A esta clave conocida como la transformación de las impresiones se le dedicara una monografía.